sábado, 5 de mayo de 2012
El Aplazamiento
Consumida en la desesperación hubo momentos en los cuales ni el dolor podía ataravesarme, vivía en un embotamiento interior, ni tu rostro podia evocar. No había tristeza ni alegría, tan solo era un ser muerto aprisio
nado en un cuerpo que respiraba.
Dios había muerto y en todo caso si existia qué podia importarle mi muerte, qué, en última instancia, podía hacer con eso. Las noches y los días se me confundían como en una alucinación y ahí estaba yo agazapada como un naúfrago.
En medio de ese agujero existencíal, sin embargo había esperanza, luces diminutas, pequeñas pulsiones de vida.
La paciencia lo es todo. Digo esto y quiero que se me entienda bien: No hablo de la resignación humillante del que ya no puede soñar, hablo de contemplar, de esperar que las cosas maduren como un fruto.
domingo, 25 de marzo de 2012
Exilios
Tal vez haya algo más allá de estas ruinas, algún barcito cálido, como esos a los que ibamos, te acordás?
Pero no quiero recordar, me dijiste, fue duro vivir solo con tanta gente.
Sí ya sé-te dije- Yo también cargué con ese peso, no pude ni siquiera acomodarme, tuve que correr, construir una identidad que no era mía. Esa máscara que me traspasó el rostro, las venas, el corazón. Yo y este cuerpo que no me pertenecía, ese dolor en las visceras, sin poder gritar.
Pero vos estabas allá. Por lo menos cambiaste el aire.-me dijiste- Yo y todo lo que sucedió nos quedamos de este lado sin tampoco poder gritar. Sin poder gritar...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

